El pasado viernes, 20 de junio, a las 10 de la mañana, se presentó en la escuelita del Valle de Santa Inés la campaña de recuperación de la lenteja majorera. Esta iniciativa se enmarca en el proyecto UniRural, promovido por la ULPGC y la FULP, y se beneficia de la financiación de la Presidencia del Gobierno de Canarias, en el marco de la Agenda 2030. Las escuelas rurales de la “Canarias vaciada”, como motor de la recuperación del patrimonio comunitario agroecológico, cultural y educativo, nos ofrecieron el tradicional potaje de lentejas de Fuerteventura.

La lenteja majorera es una variedad local de legumbre cuyo origen se pierde en los tiempos remotos de Fuerteventura. Actualmente, se está estudiando su parentesco genético con la lenteja indígena de la isla encontrada en yacimientos como el de “La Cueva de Villaverde”.

Fue el sustento imprescindible de la población campesina de la isla durante siglos hasta hace algunas décadas, momento en que su siembra decayó. Hoy en día, su cultivo se encuentra en retroceso debido a los cambios culturales y económicos, el abandono del campo y las sequías recurrentes que soporta la isla. Esto ha provocado una desconexión y un olvido patente de este patrimonio agrícola, sus características, y su importancia ecológica, cultural y alimentaria. Los entornos rurales, con sus informantes clave, son los contextos donde mejor se conserva la sabiduría asociada al cultivo de las semillas locales, incluida la lenteja majorera.

Sin duda, la tradicional acogida de la tierra majorera con su platito de lentejas y su pisquito de queso, con su deleite y sabor característico, es motivo suficiente para este evento y para impulsar las plantaciones escolares y las gavias vecinales de la “Canarias vaciada”, que desde luego nos sorprenden con tesoros, en este caso gastronómico y cultural de nuestra lenteja majorera.